Chicas, ¿Verdad que vosotras también guardáis en vuestro armario esa prenda especial que sin saber cómo os hace sentir bellas, cómodas y tremendamente sexys?
Desde hace unos meses vivo una historia de amor con un vestidito azul marino con florecitas (puede que alguno de los que lee esto lo conozca...). Todo pasó de repente, un flechazo en un escaparate. Lo vi y supe que tenía que hacerlo mio, que tarde o temprano acabaría sobre mi piel. No fue fácil! Me costó hasta cuatro visitas a la tienda para encontrarlo en mi talla y en el estampado que quería. Ya había perdido toda esperanza, hasta que un día, de casualidad, allí estaba mi vestido, listo para llevarlo a su nuevo hogar.
¿Cómo os lo describiría? Es sencillo y sexy, mi combinación favorita. De algodón en azul marino y con pequeñas flores de colores, se adapta a mi cuerpo como una segunda piel, siguiendo a la perfección las curvas de mi cuerpo. Es corto, bastante por encima de la rodilla, y cuando camino, se me sube ligeramente, el muy pícaro.
Pero es que además, he descubierto que desprende algún tipo de hechizo, que tiene poderes, magia. Lo descubrí el primer día que me lo puse y, desde entonces, no ha dejado de sorprenderme. Fue este verano, un día en que apretaba mucho el calor. Tenía que salir a hacer una compra rápida y decidí ponérmelo para ir fresquita con unas sandalias planas. No os imagináis cual fue mi sorpresa al descubrir que lo que yo pensaba que era un simple vestido para ir cómoda a la tienda, resulta que era un imán para todas las miradas! No os imagináis la de piropos murmurados a mi paso que recibí, no exagero, me quedé sorprendida y, por qué no decirlo, feliz!
Desde entonces lo he usado en varias ocasiones para mis citas, es el vestido perfecto para quedar por la tarde. Es sexy para sorprender al caballero e incluso salir a cenar si se presenta la ocasión, pero no es un vestido de noche, por lo que no es inapropiado para una cita después del trabajo. Lo tiene todo!
Su magia ha llegado a desconcertarme hasta no poder reprimir la carcajada. Hace unas semanas, tras una cita, quise ir al banco antes de subir a mi casa. Había casi alcanzado la puerta cuando una moto se subió a la acera y un hombre (muy atractivo, por cierto) me pregunta: "Perdona, ¿Sabes dónde está la Gran Vía?". Inocente de mi, le sonrío y le digo: "Es justo esta calle de aquí abajo". A lo que el hombre se baja de la moto, se quita el casco y me dice: "¿Pero no te has dado cuenta de que es una excusa para hablar contigo? Es que te he visto cruzar la calle con ese vestido y no he podido reprimir la tentación de hablar contigo". De la sorpresa me eché a reír como una niña, y el señor conmigo. Quiso que quedásemos un día para tomar un café y me pidió el número de teléfono, pero yo le dije que prefería que me diera su tarjeta y que, si eso, ya le llamaría yo. La verdad es que no lo he hecho, prefiero dejarlo en un recuerdo perfecto, pero ese momento tan simpático me alegró el día. ¿Habéis visto como tiene poderes?
Ayer mismo me lo volví a poner, esta vez para ir al trabajo. Era una de las últimas oportunidades que tendré de lucirlo antes que llegue el frío! Quise hacerlo un poco más discreto, por lo que me puse unas botas planas, medias y una chaquetita de punto. Da lo mismo, el vestido sigue teniendo poderes! Provoca silencio a su paso por el lado de dos hombres en plena conversación, volteos de cabeza, sonrisas y hasta guiños. Empieza a darme miedo!
Ahora tengo un problema, todavía no he encontrado esa pieza con magia para cuando llegue el invierno, aunque las faldas de ejecutiva ligeramente por encima de la rodilla y las camisas un poco abiertas siempre son una apuesta segura si van acompañadas de unos tacones de vértigo. Ya veremos, de momento sigo viviendo mi romance con mi pequeño vestido azul.

Gracias por la Magia.
ResponderSuprimirBusca y encontrarás. El frio se acerca.
Maulet.
Yo creo, que aunque fueras vestida como la abuela de la fabada desprenderías magia y magnetismo hacia el género masculino.
ResponderSuprimirMiguel.
Hay prendas que hacen que la belleza femenia se resalte por encima de limites insospechados... y sin duda ese vestido actua así en tu lindo cuerpo haciendo que este tenga esa magia que nos hace desear ir a mas..
ResponderSuprimirOjala encuentres pronto tu modelo de invierno o que vuelva el verano para deleitar al mundo con el... contigo en su interior...
Un beso
Amiga me hiciste reir y emocionar, será q en el fondo de mi, también habré tenido un vestido q me hizo sentir asi y lo había olvidado... Gracias por hacermelo recordar!!!
ResponderSuprimirSharqui
Hola chicos!
ResponderSuprimirGracias por vuestros amables comentarios. Os informaré si encuentro el vestido mágico del invierno. Besos dulces.
Sharqui, me alegro de que te haya gustado mi historia. Espero que vuelvas a tener ese sentimiento, que no se te vuelva a olvidar nunca!
Cada temporada encontrarás esa magia en otra prenda. Sólo debes tener el ojo avizor. Nada de compras indiscriminadas. Descarta lo que lleva todo el mundo. Tú eres única. Y si quieres a tu prenda, ella te querrá a ti, agarrándose con avaricia a tu cintura y deslizándose por tus caderas en un vaivén vertiginoso que hace que los ojos de ellos y ellas deban, inexorablemente, voltearse hacia ti.
ResponderSuprimirFeliz temporada otoño-invierno preciosa!!
Todo el mundo tiene una prenda favorita, y vestirse con ella, nos da seguridad….esos son los pequeños detalles que cuidáis a la perfección y que no falten, os hace especiales.
ResponderSuprimirAsí que busca, que seguro encuentras, aunque estoy convencido que tu, hasta con un chándal (es la prenda que mas odio) estas guapa, que digo guapa, lo otro.
Besos y a ver si te haces mas fotos, nos tienes impacientes.
George
Gracias por tus consejos de compra otoñal Paula! A ver si vuelvo a tener suerte ;)
ResponderSuprimirQue bueno que eres George, yo con un chándal estoy igual de horrorosa, pero cómoda ;), que cualquiera. Por cierto, estate atento, porque mañana quiero publicar un nuevo post (si todo va bien) en el que incluiré nuevas fotos. Para que luego digas que no te mimo, presi!
Besos,
Anna